sep 28 2007

Fabes de siempre en Sograndio

Si el viajero decide acercarse estos días por Sograndio, con motivo de sus fiestas patronales, no vaya a pensar que se encuentra escuchando una edición de los Premios Príncipe de Asturias, o algún evento similar. No. Es, nada menos, que el pregonero que para este año ha fichado la dinámica Junta organizadora de los festejos es el radiofónico Carlos Rodríguez, quien me consta está preparando con afán unas cuantas cuartillas para la ocasión.

            En fin, si no llegan ustedes para el pregón, descortesía imperdonable por otra parte, al menos han de procurar llegar para la magnífica fabadona con la que los sograndinos, Victor Tresguerres entre ellos, se ponen morados al tiempo que invitan a los  viajeros llegados en ese día. Y digo viajeros porque en Sograndio nadie es forastero, y sí bienvenido y arropado con todo el calor de la asturianía que destila esta parroquia rural tan distinta de la capital de su concejo, Oviedo, en cuanto al mantenimiento de las costumbres, el folclore y el amor a esta Asturies del alma.

            Para mí personalmente, lo único malo que tiene ir a Sograndio es que me apetece, pero que mucho, quedarme allí tumbado bajo una figal y escuchando el cantar de los paxarinos, que en Oviedo ya ni se oyen porque a veces tengo la impresión de que no quedan ni gorriones. Gorrones sí que hay alguno, pero esa es otra historia. Vengan pues a Sograndio, querido lector que repasa estas líneas, y disfruten de la paz y la serenidad del alma, además de darle al cuerpo alguna alegría que otra, que no todo han de ser afanes y trabajos.



casas