abr 24 2008

Pesar en Oviedo por la muerte de Fernando Zuazua

/04/2008 IGNACIO SANCHEZ

Fernando Zuazua.
“Un mazazo”, “un duro golpe”, “una pérdida lamentable”. Pesar, consternación y dolor por la pérdida inesperada del editor y expresidente de TUA, Fernando Zuazua Hernández. Hoy, a las 13´15, se celebrarán los oficios funerarios en la iglesia de San Juan. Varios de sus amigos, una larga lista de ovetenses y asturianos forjada a lo largo de una intensa vida profesional, comentaban con estupor que aún habían coincidido con él estos días pasados, ya que había recuperado su actividad normal tras un problema cardíaco aparentemente ya superado. Incluso el día anterior mantuvo con algunos de ellos un almuerzo.

Secretario y hombre de confianza en su día del exministro y exdiputado por Asturias, Rafael Calvo Ortega, cofundador de la Asociación de Agencias de Publicidad del Principado de Asturias, propietario de la editora Corondel, directivo del Naranco de Balonmano cuando lo presidía Emilio Fariza y del Patín Cibeles durante el mandato de Armando Alvarez, Zuazua, que se jubiló como presidente de TUA, era “un gran ovetense, defensor e impulsor de los valores de la ciudad, pero, sobre todo, muy humano, muy amigo de sus amigos y un amante de las tertulias”, como señalaba ayer el periodista Luis José Avila, subdirector del diario Región cuando el finado era gerente de aquel señero periódico.

Casado y con tres hijos, Fernando Zuazua, de 70 años, era hombre de gran vitalidad y curiosidad intelectual por todo lo que tuviese relación con Oviedo, respecto a cuya vida cultural, patrimonial y artística auspició numerosas publicaciones editadas por Corondel. Era, además, un avezado coleccionista, destacando entre sus temáticas preferidas las fotografías de Oviedo, las máquinas de fotografía –aunque gustaba aclarar que no era un buen fotógrafo– y las huchas con forma de cerdito, de las que reunió una impresionante colección. Socio del Real Club de Tenis, donde tenía una de sus tertulias preferidas –compartía otras con sus amigos del Yupi y de La Cala– hace años que instituyó un premio anual, la Paxarina de Oro, con el que reconocía los valores ovetenses.


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