sep 30 2009

Desde el patio del colegio

 

30/09/2009 IGNACIO Sánchez Vicente 

 

LA VOZ DE ASTURIAS

 

Edición impresa en PDF

Página 7 edición papelEsta noticia pertenece a la edición en papel.

Ver archivo (pdf)

 

Andamos en estos días a vueltas con la educación de los chavales –o la falta de ella, según algunos– y uno no puede sustraerse a la reflexión, a la rememoranza de sus años de colegial, de aquellos patios en los que juegos y riñas, piquillas y camaraderías, vilezas y grandezas, iban preparándonos para la vida, mucho más dura a la postre que la del discente. Yo nací en una sociedad más dura, más violenta, menos informada, es obvio, y, sin embargo, con sus sinsabores y sus excesos, de aquellos años me quedó un tesoro compartido, de sólidas amistades, de esas que no perecen con el paso del tiempo o la distancia. Del patio del viejo Instituto Jovellanos –cuando no pirábamos a la Escalerona–, del patio de la Inmaculada, del patio del nuevo Jovellanos, salieron proyectos y realidades muy distintas de personas. Empresarios, políticos, profesionales, religiosos, algunos proyectos vitales que no resultaron del todo bien…, todos compartiendo valores comunes de esos que hacen más llevadera la vida en sociedad. Años más tarde, por invitación de excelentes amigos, pude comprobar cómo el mismo ambiente destilaba de otro colectivo, el de antiguos alumnos de los Dominicos de Oviedo a algunas de cuyas celebraciones anuales asistí, con gran satisfacción, en varias ocasiones. La clave? Creo que eran las actividades compartidas, fuera el cine, la excursión, la salida a la naturaleza, los grupos de trabajo, la complicidad entre compañeros, la solidaridad ante la injusticia, la entrega al amigo –incluso de las dos oncinas de chocolate y el bollín de pan–. Vivimos en una sociedad distinta, en la que los chavales se aislan. Y eso no es bueno. Habrá que recuperar algo del pasado. Cómo? Empezando por nosotros mismos.


casas